Marruecos es una país excelente para visitar, a pesar de sus diferencias culturales. Una de las razones para visitar este país es si vives en el norte de España, el vuelo que une tu ciudad a Marruecos es de tan sólo de 3h. Es muy poco tiempo si lo comparas con otros países exóticos.
El dinero se multiplica: la moneda oficial del país es el dirham. En la conversión de moneda 1 Euro es igual a 11,33 Dirham.
Comida: el menú marroquí ha absorbido influencias del mundo árabe. El plato nacional es el tajín, un guiso de cordero o pollo con hortalizas variadas y olivas, con limones a la conserva. El segundo más importante es el cuscús, una sémola similar al arroz que se mezcla con hortalizas también.
Y también es ver todos aquellos lugares que pueden enamorar, como por ejemplo:
El silencio de las Tumbas Saadíes te trasladará a los tiempos del sultán, más de 100 tumbas de soldados y sirvientes custodian el mausoleo principal de tres habitaciones, donde están enterrados sus hijos en la famosa estancia de las 12 columnas llena de mosaicos.
Las montañas del Atlas que se extienden por todo el norte de África, comienzan en Marruecos. Los paisajes son extraordinarios, los colores cambian de naranjas a verdes, los arcenes de las carreteras son ocupados por vendedores, adelantarás a burros y dromedarios.
Gargantas de Dades. Las carreteras más sinuosas y precipitadas cosen la montaña hasta llegar a la cima, donde una terraza casi en voladizo ofrece ricos tés de hierbabuena. Desde las alturas, respirando aire puro y mientras observas la puesta de sol, te quedarás sin palabras.
La joya del viaje, el Desierto de Erg Chebbi. Lo tienen todo calculado para poder ver la puesta de sol desde las dunas más altas, y créenos querido lector, esa puesta de sol no se te va a olvidar nunca. El horizonte se tiñe de naranjas, sientes la arena en tus pies y no quieres que el sol se ponga.
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